El Puente - Cuento -
- Daniel Alberto Nuñez
- 27 mar 2021
- 3 min de lectura
Había una vez dos hermanos, Tomás y Javier. Vivían uno al frente del otro en dos casas de una hermosa campiña.
Por problemas pequeños, que al acumularse sin resolverse se fueron haciendo grandes con el tiempo, los hermanos dejaron de hablarse. Incluso evitaban cruzarse en el camino.
Cierto día llegó a la casa de Tomás un carpintero y le preguntó si tendría trabajo para él. Tomás le contestó:
—¿Ve usted esa madera que está cerca de aquel riachuelo? Pues la he cortado ayer. Mi hermano Javier vive en frente y, a causa de nuestra enemistad, desvió ese arroyo para separarnos definitivamente. Así que yo no quiero ver más su casa. Le dejo el encargo de hacerme una cerca muy alta que me evite la vista de la casa de mi hermano.
Tomás se fue al pueblo y no regresó sino hasta bien entrada la noche.
Cuál no sería su sorpresa al llegar a su casa, cuando, en vez de una cerca, encontró que el carpintero había construído un hermoso puente que unía las dos partes de la campiña.
Sin poder hablar, de pronto vio en frente suyo a su hermano, que en ese momento estaba atravesando el puente con una sonrisa:
— Tomás, hermano mío, no puedo creer que hayas construído este puente, habiendo sido yo el que te ofendió. Vengo a pedirte perdón. Los dos hermanos se abrazaron.
Cuando Tomás se dio cuenta de que el carpintero se alejaba, le dijo:
—Buen hombre, ¿cuánto te debo? ¿Por qué no te quedas?
—No, gracias —contestó el carpintero—. ¡Tengo muchos puentes que construir!
Anónimo.
Ahora:
¿Qué está pasando en tu alrededor?
¿Cuántos muros ves?
¿Y cuántos puentes?
¿Podés identificar quién estuvo haciendo qué cosa? ¿Puede ser que no entiendas bien el por qué? ¿Acaso vale mas el tiempo invertido en un muro que en un puente?
¿De qué te salva el muro?
¿De qué te salva el puente?
A veces creemos que tenemos toda la vida para derribar el muro que construimos. Y, otras veces, muchas mas de las que parece, creemos que tenemos toda la vida para cruzar el puente que alguna vez construimos.
¿Te va bien con tanto muro alrededor?
¿Te va bien con demasiados puentes?
¿Son puentes que salvan, o son puentes innecesarios?
¿Y los muros, realmente te defienden, te ayudan a evitar? ¿Y si evitas, que es eso que te llama a mirar del otro lado que necesitas armar ese muro?
Si viste a alguien haciendo un puente que te favorece mas a Vos que a él: ¿No es ese un regalo? ¿Cuán alto hiciste tu muro y cuan aún mas alto el otro se ocupó de hacer el puente?
Si viste a alguien construyendo un muro: ¿Puede ser que hayas hecho algo para que alguien necesite tomar distancia de vos?
A veces, lo peor que podemos hacer es dejar construir muros, sin animarnos a pagar el precio de construir un puente con mejores intenciones.
No sirve que pongas de excusa lo mal que te hicieron. Si aún estas quejandote de eso que te hicieron, es porque realmente en el fondo de tu corazón, necesitas que vengan a pedirte disculpas. Y si te cuesta mucho te regalo esta simple frase:
- Mamá, Papá, Hermana, Hermano, Hijo, Hija, Amor, Amigo, Amiga, Familiar (Elegí la que gustes) "Me dolió mucho haber confiando tanto en Vos, y aún sabiendo que podías lastimarme, dejé que lo intentes de nuevo, aunque corriendo el peligro de que me lastimes de nuevo. Por esto, hoy hago este puente una vez mas, porque no quiero que otra persona mas que Vos, me cuide de mis propios muros".
Que tengas una gran tarde, pero mucho mas te deseo, que tengas una vida llena de muros chiquititos y puentes enormes y con mucho corazón.
Daniel Nuñez





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