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- Mentiras que nos gustan decir -

  • Foto del escritor: Daniel Alberto Nuñez
    Daniel Alberto Nuñez
  • 3 sept 2020
  • 5 min de lectura

Ya suena raro ¿ No? Suena raro hablar de que mentimos, cuando el ser humano se esmera constantemente en ser "buena persona" aunque de a pedazos fracasa y, hasta en algunas ocasiones, no sin ganas de hacerlo.


Incluso en su afán de quererlo todo ya, inventamos situaciones para darle mas peso a nuestro requerimiento. No jugamos el juego de ser creíbles, no, mas bien el juego de convencer al otro a base de astucias, falsos argumentos y "correcciones torcidas". Sin ir mas lejos, la cantidad de asesinatos, violaciones y guerras son la consecuencia de esta actitud de mentirte: jugar a que me creas, luego no bancarme que se me caiga la careta y tomar represalias para quedar como "el bueno" o "la víctima" (víctima como quien no hizo nada para que le pase esto) o incluso "el pobre individuo que dadas sus circunstancias no supo que mas hacer".


Al parecer, resulta mas fácil sostener algo que no es del todo cierto, que sentarnos a evaluar de qué manera puedo lograr involucrarte en esto que quiero hacer y creo que nos beneficia a ambos. ¿No?


Pongamos varios casos como ejemplos primero, para identificar un poco mejor esto:


1. Un hombre intentando enamorar a una mujer: teniendo que ocuparse de reflexionar sobre cómo mostrar los beneficios de conocerlo y entrar a su vida, pasar tiempo evaluando de qué

manera despertar el interés de ella en él, o cómo sorprenderla de una manera que la haga sentirse única, prefiere, en lugar de todo esto, someterla, reducirla, violarla y, para no hacerse cargo de las consecuencias de sus propios actos, quitarle la vida para que no haya indicios de "quien se atrevió a ser" estando con ella.


2. Una persona de mayor jerarquía en un trabajo: dadas las difíciles situaciones que están pasando cada una de las personas, del creciente desinterés en el contacto, el cariño, la ternura y el respeto entre todos, es parte de la realidad la figura del "jefe autoritario". En lugar de lograr generar un espacio de apertura y puesta en común de ideales para involucrar a los empleados a que vean el trabajo como un fín para realizarse en la vida, se recurre a actitudes que se asemejarían el hostigamiento, la obligación, la imposición, la amenaza o incluso el discurso de la suspensión porque él, el "jefe", no logró gestionar personas, lo cual, no se olviden, es su labor. (Aplica en cualquier escala eh! No hace falta que aporte sinónimos, cada quien encontrará en qué rincón de su vida encuentra esto)


Vamos con una mas...


3. Una pareja: se suele hablar de la pareja como alguien que nos acompañe en nuestras decisiones. Hasta acá todo muy lindo. El tema es cuan en claro tenemos dichas decisiones, incluso si es que las abordamos, o jugamos el juego de "verlas, advertirlas, olvidarlas, recordarlas, advertirlas, olvidarlas, etc"... Cuanto menos decisiones tomamos, mas ruido generamos en aquella persona que invitamos a que nos acompañe. En definitiva ¿Para qué queremos acompañarnos si ni siquiera sabemos a donde vamos?


¿Y qué tiene que ver todo esto con "mentiras que nos gustan decir", Danny? Que bueno que te lo preguntes (mentira, te invito a que lo hagas que es diferente)


El acto de mentir culturalmente se asocia al acto de truequear, cambiar, reemplazar, suponer (o la palabra que te guste) lo que es verdadero por algo que no necesariamente es así.


En lugar de ponernos Aristotélicos, podemos nivelar la percepción (estoy abierto a escuchar sugerencias coherentes) de que en lugar de decir "la verdad" podríamos llamarlo "lo que es en realidad".


Hablar de lo real implica ser objetivos, osea, sacar todo tipo de percepción/interpretación personal de lo que se mira. Hablar de verdad o realidad o es realmente muy difícil, mas si, en términos inconscientes, mi interpretación me hace sentirme mas seguro desde mi manera de verlo respecto de lo que representa.


Por ejemplo: al decir "mi papá es malo", la interpretación "malo" está fundada en hechos, pero sólo aquellos que en este momento me hacen sentir dolido (lo malo daña), por lo tanto decir que mi papá es malo, me hace sentirme mas seguro al alejarme de él.


¿Y como se une esto del mentir con lo anterior? De una manera bastante mas sencilla de lo que parece.


Si miramos bien, cada quien tiene su manera de mantenerse alejado, seguro, de eso que sucede al rededor nuestro. Mentir, que en realidad su significado etimológico es mentiri o "mentear", no es mas que ponerle mente a lo que ya es. En términos culturales, la mentira es ponerle mente a esos pensamientos que nos hacen sentirnos mas seguros, a salvo de lo que pasa afuera. Pensamientos (menteadas, mentiras) llenas de interpretaciones, carentes de realidad/objetividad respecto de lo que puntualmente está pasando en este momento.


Aquellas mentiras que nos gustan decir, entonces, son aquellas "menteadas" o pensamientos que nos hacen sentir a salvo de las consecuencias que creemos (sin siquiera evaluarlo por dentro) que son peores que lo que logramos mintiendo.


Con sólo ver qué digo (de todo lo que digo) para sentirme seguro, estoy mirándome de una manera distinta, nueva, diferente a lo común. Pongo en evidencia que puedo estar menteando "fuera del recipiente". Cambiar el modo de verlo implica solamente detenernos a ver cómo esto que no quiero decir me afecta (si es que realmente lo hace).


Una vez mirado eso y teniendo presente la siguiente pregunta, nos va a dejar pensando nuevas aristas de lo que queremos contar sin herir ni herirnos...


Y la pregunta es: ¿De qué manera puedo lograr involucrarte en esto que quiero hacer y nos beneficia a ambos?


Entonces:


-Contarte algo obscuro de mí, significa darte la oportunidad de que me cuides.


- Decirte algo que antes te lo dije de "otro modo" (blanquear una mentira) es hoy contar con la fuerza y la confianza para decirte lo que no me animé antes.


- Decirte hoy que nuestra relación terminó es confiar en que vivimos todo lo que pudimos vivir juntos, y que es tiempo de que para seguir viviendo, tomemos caminos diferentes. No enemistados, sino con la confianza que nos trajo hasta acá.


- Abandonar una decisión que tomé hace mucho, es priorizar lo que para mí hoy es mas importante de lo que fué ayer dicha decisión. No pasa por la negligencia de mandar todo a la mierda, sino por darnos esa oportunidad de haber estado en lo correcto antes, pero dicha decisión hoy es desacertada. Como una hamaca que puse en un árbol para divertirme. Hoy ese árbol se secó, o hicimos muy poco para que se mantengan nutrido, fuerte y sano, y por esto mismo ya no puedo usar esa hamaca, porque usarla hoy es peligroso.


Espero haberte sumado algo en todo esto. :) Hoy a #LaPiñaDelDía le tocó ser texto.


Mirar con ojos de hoy lo que elegimos ayer nos da nuevas maneras de tomar con fuerza la vida.


Un gran abrazo!


Daniel Nuñez.

 
 
 

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