Sabes bien a quién extrañás?
- Daniel Alberto Nuñez
- 27 ago 2018
- 4 min de lectura
Cocinando para la cena estaba, yo, junto a alguien. Entre risas te recordé y no podía hacer otra cosa mas que lamentar no tenerte.
Siento que te viví, que te disfruté. Que te esperé, que me esperaste, que me amaste y que te amé. Recordé mis dolores, los tuyos, aquello que Yo te decía siempre para sacarte del trance de tu melancolía. Y aunque tuve tanto por hacer, y quedaron pendientes entre vos y yo, siento que todo lo que te dí fue poco... Quizás por culpas, por costumbre de flagelarme, o por querer revivirte mientras cocino y no encontrar el conjuro exacto, preciso, perfecto, para reencarnarte y abrazarte tan sólo por un suspiro que me llene, que me vacíe, que me sane, o que me enferme de tu recuerdo para no querer sanar jamás y llevarte en mí como el Loco ama a su locura y se jacta de los "normales".
Cocinando para la cena estaba, yo, junto a alguien. Entre risas te recordé y no podía hacer otra cosa mas que lamentar no tenerte.
Pensé en vos, en tu piel, en tus silencios, en tu picardía y en tus lamentos. Pensé en tu media mirada, un poco por pensativa, otro poco por golpes de la vida. Pensé nuevamente en reinventarte. En agarrar una foto, fantasear con tu perfume, rescatar algo de ADN de tu bastón para hacerte de vuelta, un poco de crema para abuelas, un poco de lana añeja, un poco de historias, secretos, misterio y un poco mas de dientes postizos. Pensé en tus últimos días, tu inocencia constante, tus señas tan de niña, tus reacciones maternas, tus verdades tan mías, no porque me pertenezcan, sino por jugar a que fueran ciertas sin cuestionarte una sola coma. Tan divertida es la inocencia... tan VIVIDA...
Me haces pensar hoy... y aprender... Y creeme que me enseñás con tu ausencia. No sé bien si porque seas una gran maestra o yo un alumno tardío. Seguramente quizás porque los recuerdos, como los libros, toman otro sentido con el tiempo. Y así como hoy hablo de Vos, para otros, estas líneas tienen otros nombres otros sexos, aromas, roles, esperanzas... quizás anidan las ganas de un avejentado reencuentro que aun hoy pueda ser posible. No sé bien... pero me haces pensar...
Cocinando para la cena estaba, yo, junto a alguien. Entre risas te recordé y no podía hacer otra cosa mas que lamentar no tenerte.
Y como un rayo, eso que me haces pensar me atraviesa... Como si no lo podría haber visto antes. Ni con Papá, ni Mamá, ni con Damián o Lucía... Vos... Con esto a lo que hasta recién llamé "dolor", no era mas que aprendizaje... Me río entre lagrimas de una emoción confusa.
Porque descubro que no "lamento no tenerte", sino que inocentemente una parte de mí creía haber muerto con tu Viaje. No lamento no tenerte! Lamento no tener los huevos para seguir siendo Yo con el mundo como me lo permitía ser con Vos. No lamento. LAMENTABA! Ahora que lo veo, no pasa por extrañarte a Vos, sino que extraño a quien Yo me permitía ser con Vos. Entonces con tu partida, creí erradamente que junto a vos se iba la porción última de mí valentía, de mi amor mas inocente, de mis ganas de cambiar al mundo que solo con Vos compartía, de mis períodos de debilidad que solo con Vos comentaba. Pero ahora lo veo tan CLARO! No pasa por lamentar muertes, sino por lamentar no ser con otros aquel Yo que me permití ser con Vos, ya seas la persona que seas, estés como hayas estado en mi vida; yo lamentaba no tener la valentía para seguir siendo Yo, como lo era con vos, pero con Otros. Al menos hoy te leo de esta manera María... Gracias!
Cocinando... ya sea para el almuerzo, cena o un mate con tostadas... Estando sólo o acompañado... Ya no lamento no tenerte. Lamento, como mucho, que no estés acá para verme mas grande, gracias a tu partida. Un poco tarde, un poco viejo, pero mucho, muchísimo mas grande...
Y con la certeza de que a la primera persona que le vaya a hablar ahora, lo voy a hacer con esa entereza que me dejabas tener con Vos, pero esta vez, eligiendo Yo ser Valiente para no morirme junto a nadie mas... Ni por viajes, ni por celos, ni por amor, ni por mentiras, ni por verdades...
Cocinando, riendo, viviendo, elijo no lamentar morir en vida por el cambio que sea.
Cocinando, riendo, viviendo, elijo honrar la vida y reinventarTE en cada persona de mi vida... ReinventarME en cada persona... de mis vidas...
Si hay algo mas "doloroso" que el caer de las hojas, será entonces la sorpresa de la primavera ante la errada certeza de que el otoño y el invierno jamás irían a terminar. Leíste bien... Duele darse cuenta de que lo complejo fuera tan simple...
A quien le sirva... Espero que Se disfruTE en este texto. Pues nunca leemos el texto de alguien, sino que nos leemos a nosotros mismos en las palabras de cualquiera... Con esta simpleza se maneja la vida...




Comentarios